jueves, 22 de abril de 2010

“… Influir sobre una persona es transmitirle nuestra propia alma. No piensa ya con sus pensamientos naturales ni se consume con sus pasiones naturales. Sus virtudes no son reales para ella. Sus pecados, si es que hay algo semejante a pecados, son prestados. Se convierte en eco de una música ajena, en actor de una obra que no fue escrita para ella. El fin de la vida es el propio desenvolvimiento. Realizar la propia naturaleza perfectamente, esto es lo que debemos hacer. Lo malo es que las gentes están asustadas de si mismas hoy día. Han olvidado el más elevado de todos los deberes: el deber para consigo mismo. Son caritativas, naturalmente. Alimentan al hambriento y visten al pordiosero. Pero dejan morirse de hambre a sus almas, y van desnudas. El valor nos ha abandonado. Quizá no lo tuvimos nunca, en realidad. El terror de la sociedad, que es la base de la moral; el terror de Dios, que es el secreto de la religión… Estas son las dos cosas que nos gobiernan…”

Oscar Wilde(1854-1900) - El Retrato de Dorian Gray.

miércoles, 21 de abril de 2010

LA RED CON TELA DE ARAÑA

El incremento desproporcionado de usuarios en redes sociales ha provocado que las empresas quieran unirse a la fiesta, consiguiendo entradas en la reventa, para así promocionar sus productos y servicios en sitios como
Tuenti o Facebook. Un estudio realizado por Territorio creativo revela que 8 de cada 10 empresas españolas utilizan las redes sociales para crear marca. Incluso ha surgido una nueva figura conocida como community manager, encargado de gestionar la comunidad online de la empresa. La eficacia de aplicar el marketing en medios sociales para conseguir notoriedad en la marca es reconocida por 8 de cada 10 empresas.

Lógicamente a todas las organizaciones les gusta jugar a este juego. Harán lo posible por hacerlo porque, por poner un ejemplo, Starbucks cuenta con más de 6 millones de fans en Facebook, al igual que Coca Cola con 6 millones se seguidores. Pero cuidado. Del mismo modo que puede extenderse por la red una noticia que favorezca a la marca, puede hacerlo un rumor, o lo que es peor, una verdad incómoda. Veamos lo que acaba de pasar con Nestlé. Resulta que gracias a un viral emitido por Greenpeace, en el que se acusaba a la marca de influir en la deforestación de la selva virgen indonesia, con motivo de la utilización de aceite de palma para la elaboración de chocolatinas Kit Kat, los fans de la empresa en Facebook, se volvieron en su contra.

Cientos de seguidores de Nestlé, que en ningún momento nadie ha pensado que fueran en realidad miembros de Greenpeace en una operación de sabotaje(já), inundaron la página con un aluvión de mensajes incitando a la rebelión. Además algunos alteraron el logo de Kit Kat, convirtiéndolo en “Killer”, y se la pusieron de imagen principal.

Para intentar paliar este movimiento de protesta, Nestlé prohibió la utilización de logotipos alterados, y ante las criticas que obviamente produjo esta acción, el más iluminado de la compañía suiza dijo: “Es nuestra página. Nosotros ponemos las reglas. Así ha sido siempre”. En fin… La única salida que les queda para solucionar esta crisis es el diálogo y utilizar el feedback con su público de manera positiva.

Atrás ha quedado el concepto de comunicación unilateral en el que la empresa controlaba lo que se debía decir, lo que no se podía decir y quienes podían o no hablar. Si pierdes la confianza de tu público, sobretodo si son jóvenes, se acabó. Se terminó porque las relaciones públicas pueden maquillar, pero no borrar una mancha. Es así porque a través de una de las innumerables fuentes con las que está en contacto el público sacarán a relucir tus trapos sucios tarde o temprano. Por lo tanto, el único camino sensato a seguir es el de la transparencia, la honestidad y el respeto a “tu gente”.

Aquí os dejo la joyita que divulgó Greenpeace por la red… Jeje

Kit Kat. El chocolate crujiente que destruye los bosques.

Vía: marketingdirecto, "Generación Einstein"- Jeroen Boschman


domingo, 18 de abril de 2010

EL SEXO VENDE

No es ningún secreto que los creativos publicitarios utilicen imágenes eróticas en anuncios para intentar, de una manera más o menos acertada, vender productos. A menudo nos encontramos con imágenes insertadas en productos publicitarios que están totalmente descontextualizadas con la función del producto que se publicita. Hace poco, mientras ojeaba una revista de moda masculina, me llamó poderosamente la atención la falta de relación entre el trasero de una señorita y una colección de bolsas de viaje presentes en una pieza gráfica. Está claro que la imagen en publicidad lo es todo. La información importa muy poco porque a lo que se apela no es a nuestra razón, sino al deseo. No se habla de realidad, sino que se pretende crear una imagen deseable del objeto. De hecho la propia publicidad se ha convertido el objeto de consumo. La fórmula funciona, y funciona muy bien. Pero es necesario reflexionar sobre el buen gusto y la ética, o mejor dicho la falta de esta, cuando se crean anuncios de tal índole. Que nadie me acuse de puritano porque sería el primero en poner a Kira Miró vendiendo preservativos. Me parece perfecto que anunciantes busquen provocar una erección en el consumidor mientras miran de refilón su producto, pero sin caer en horteradas, por favor…

Con una de cal y otra de arena, aquí os dejo algunos anuncios interesantes...









Vía: leblogdebango, El espot publicitario- Jesús González Requena, Amaya Ortiz de Zárate

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