El incremento desproporcionado de usuarios en redes sociales ha provocado que las empresas quieran unirse a la fiesta, consiguiendo entradas en la reventa, para así promocionar sus productos y servicios en sitios como Tuenti o Facebook. Un estudio realizado por Territorio creativo revela que 8 de cada 10 empresas españolas utilizan las redes sociales para crear marca. Incluso ha surgido una nueva figura conocida como community manager, encargado de gestionar la comunidad online de la empresa. La eficacia de aplicar el marketing en medios sociales para conseguir notoriedad en la marca es reconocida por 8 de cada 10 empresas.Lógicamente a todas las organizaciones les gusta jugar a este juego. Harán lo posible por hacerlo porque, por poner un ejemplo, Starbucks cuenta con más de 6 millones de fans en Facebook, al igual que Coca Cola con 6 millones se seguidores. Pero cuidado. Del mismo modo que puede extenderse por la red una noticia que favorezca a la marca, puede hacerlo un rumor, o lo que es peor, una verdad incómoda. Veamos lo que acaba de pasar con Nestlé. Resulta que gracias a un viral emitido por Greenpeace, en el que se acusaba a la marca de influir en la deforestación de la selva virgen indonesia, con motivo de la utilización de aceite de palma para la elaboración de chocolatinas Kit Kat, los fans de la empresa en Facebook, se volvieron en su contra.
Cientos de seguidores de Nestlé, que en ningún momento nadie ha pensado que fueran en realidad miembros de Greenpeace en una operación de sabotaje(já), inundaron la página con un aluvión de mensajes incitando a la rebelión. Además algunos alteraron el logo de Kit Kat, convirtiéndolo en “Killer”, y se la pusieron de imagen principal.
Para intentar paliar este movimiento de protesta, Nestlé prohibió la utilización de logotipos alterados, y ante las criticas que obviamente produjo esta acción, el más iluminado de la compañía suiza dijo: “Es nuestra página. Nosotros ponemos las reglas. Así ha sido siempre”. En fin… La única salida que les queda para solucionar esta crisis es el diálogo y utilizar el feedback con su público de manera positiva.
Atrás ha quedado el concepto de comunicación unilateral en el que la empresa controlaba lo que se debía decir, lo que no se podía decir y quienes podían o no hablar. Si pierdes la confianza de tu público, sobretodo si son jóvenes, se acabó. Se terminó porque las relaciones públicas pueden maquillar, pero no borrar una mancha. Es así porque a través de una de las innumerables fuentes con las que está en contacto el público sacarán a relucir tus trapos sucios tarde o temprano. Por lo tanto, el único camino sensato a seguir es el de la transparencia, la honestidad y el respeto a “tu gente”.
Aquí os dejo la joyita que divulgó Greenpeace por la red… Jeje
Kit Kat. El chocolate crujiente que destruye los bosques.
Vía: marketingdirecto, "Generación Einstein"- Jeroen Boschman